viernes, 8 de enero de 2010

la marcha verde

En primer lugar , agradecer a mi querido amigo Don Rafa- Kabila- Almazán que ya hace bastantes días tuviese la gentileza de invitarme formalmente, (mediante un divertido mensaje de correo electrónico que no pienso borrar por más tiempo que pase) a este estupendo blog, en el que casi me estreno a la vez como comentarista y como colaborador.

En segundo lugar, aclarar dudas sobre el título de la entrada, que no tiene absolutamente nada que ver con la marcha marroquí que tuvo por objeto la anexión de los territorios del Sahara. La cosa va por otros caminos...
Cuando servidor de ustedes tenía 5 años, el verano del año 1974 ( y algunos anteriores, y algunos posteriores ) mi familia, y yo entre ellos, lo pasó en un pequeño pueblo situado dentro del territorio francés pero perteneciente al España, una irregularidad administrativa que responde al nombre de Llívia y a la que se accede tras circular unos quince minutos más o menos por una carretera francesa, tras pasar la frontera.

( Esta situación de islote español dentro de Francia obedece a que tras perder la guerra de los treinta años, merced al Tratado de los Pirineos de 1659, España cedió a Francia los treinta y tres pueblos que hoy forman la “Catalunya francesa” … el departamento francés de los Pirineos Orientales. Llívia quedó fuera de este tratado por tratarse de una villa, privilegio concedido por el Emperador Carlos V, por lo que continuó bajo dominio del la corona de España).


En fin esto es tan sólo una anécdota más o menos entretenida sobre el sitio, para contextualizar. La cosa tenía su gracia cuando algunas mañanas de aquel verano, yendo de excursión por la montaña, alguno de mis hermanos o yo decíamos aquello de “ Papa…pipí!!” y mi padre nos contestaba con sorna “ aguanta un poco hijo mío, que pasemos el hito ese…y meas en Francia, hombre”.

Veraneábamos en una casa prestada. Una de las casas más antiguas y grandes de Llívia pertenecía ( y pertenece) a la familia de un amigo de mi padre, que nos prestó las llaves varios veranos y alguna semana santa para que pasásemos allí las vacaciones. Y allí que nos íbamos todos, mis padres, mis hermanos, recibiendo la visita de tíos, primos y abuelos, porque aquel caserón lleno de habitaciones daba para eso y para mucho más.


Supongo que la facilidad de acceso a Francia unida a la miseria erótica de ese país nuestro a principios de los setenta, en plena dictadura nacional-católica,… hizo que mi padre y mi tío, con treinta y cinco años menos de edad, muchas más ganas de cachondeo de las que conservan ahora y unidos por la complicidad que da el cuñadismo se lanzaran a una aventura ( servidor de ustedes es de los que opina que esto de los cuñaos es una lotería…pero si tienes suerte…. los lazos afectivos y de compañerismo entre cuñaos son más fuertes que los que pueda haber entre hermanos de una logia masónica)
Pues eso, que me lío… que mi padre y mi tío se inventaron alguna excusa para irse solos una tarde a una población cercana dentro de Francia a hacer algún recado importante. Sólo lo sabían ellos dos, pero el importante encargo que iban a hacer era ir a ver esta película …. llámalos tontos…


El problema fue, por un lado, una falta de previsión y por otro lado, un hecho imprevisto y aleatorio.
La falta de previsión fue no tener en cuenta que, en Francia, (que es la primera etapa de esa Europa aburrida dónde no hay tapas de tortilla ni cañitas ni bares con abuelos jugando al dominó ) sobre las seis de la tarde cierran , o al menos entonces era así, las gasolineras. Bueno, las gasolineras y el mundo entero alrededor….
El hecho aleatorio es que a servidor de ustedes, que entonces tenía la tierna edad de cinco años, le dio por pillar cuarenta de fiebre ( un mal de tripas, o cualquier cosa de esas) justo esa tarde- noche en que ellos no estaban…





Y ahí tienes a los dos cuñaos…, tras su ración de tetas y culos … cuando se montan en el coche para volver reparan en que van con el depósito en reserva del Seat 124 , y acabaron bajando por un puerto de los Pirineos en punto muerto, a las tantas de la noche, iluminándose con las luces del coche de delante….suerte que en Puigcerdá se encontraron una gasolinera abierta antes de entrar al pueblo. Y bueno, cuando llegaron a casa, ,,,pues eso…los “¿Que habéis hecho?” y “Dónde habéis estado?”…y “tu hijo con una fiebre altísima y nosotras aquí sin coche…”.

Pero lo que nos hemos reído luego en reuniones familiares escuchando a mi padre con el “Día- que- fuimos- a ver- una-peli-verde-y-de-poco-no-volvemos-tu-tío-y-yo”…Eso no tiene precio.
Salud, Paz y Amor a todos.



10 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Recuerdo las películas que en España se hacían (horribles, por cierto) sobre el tema: Lo verde empieza en los Pirineos fue una de aquellos bodrios de la época y que muestra claramente la necesidad de buscar en Francia lo que en esta España casposa no se podía ver.
Uno que en esa época era ventiañero tuvo la suerte de trabajar en un sitio que me permitió viajar y ver esas películas míticas, cuya fama en la época superó a Lo que el viento... o Río Bravo, en Roma. Allí pude ver la citada Emanuelle, El Decamerón o El último tango entre otras, allá a principios de los años setenta.
Me ha gustado lo de "espérate un poco y meas en Francia", denota un amor a la patria muy digno.

Salud y República

fritus dijo...

Hola Don Rafa...fíjate tú Emmanuelle...si es que uno se da ahora una vuelta por internet y ves cosas que convierten a Emmmanuelle en Heidi.
Pero sí, entonces éste era el país de Landa y la infumable peli mencionada ( yo también pensé en ella al escribir el post)

Con respecto a lo de la meada internacional..Mi padre hablaba en broma, seguramente, ...mi intención al recordar esta frase, que me hace tanta gracia, es demostrar lo aburdo de las fronteras...pues el termino municipal de LLivia era técnicamente España...pero dentro de territorio francés.

Un abrazo.

PD...para ser la primera...no sé si me ha quedado una entrada muy politicamente correcta, pero la verdad es que así me ha salido.

__MARÍA__ dijo...

Me encanta la frescura de tus escritos...¡bienvenido!

Besos

Ciberculturalia dijo...

Lo primero bien venido a este espacio genial comandado por nuestro amigo Rafa.
Me ha encantado tu entrada porque además de aprender geografía, te diría más: historia, me ha encantado la anecdota de tu padre.
Y es que antes el ir a Francia a ver películas no permitidas en este cateto y cutre país, estaba a la orden del día.
Bienvenido a las "Batallas"

Un beso

Freia dijo...

Mi querido Fritus.
Bienvenido... ¡que ya iba siendo hora... ein!

Ha valido la pena la espera. Me imagino a su padre y a su tio, con el aspecto que debe de tener Vd. ahora (al menos con la edad), disfrutando de su ración de Silvia Kristel, para olvidarse de lo gris y lo cutre que era este país. Vd. no tiene edad para recordarlo pero nosotros, sí.
POr cierto, fue Vd. muy oportuno con esas fiebres que le dieron. Seguramente de un empacho.
Bienvenido de nuevo y una delicida de narración.
Es bueno que las batallas del abuelo Cebolleta se vayan enriqueciendo poco a poco.
Un abrazo. Me ha hecho Vd. sonreír más de lo que cree.

Freia dijo...

Delicia, delicia, delicia. Que delicida queda muy feo.
Más abrazos.

fritus dijo...

Pero mira que bien, tres comentarios más...

Gracias por tus palabras MARÏA, como puedes comprobar soy un fresco e hijo de fresco...mi abuelo ese si que ya era un tío serio. Cualquier día saco a pasear su recuerdo por aquí.

CARMEN..gracias por la bienvenida...espero estar a la altura del nivelón narrativo de Can Cebolleta

Chèrie COMTESSE Fgaia..lo que s una delicia es verla por aquí. Se equivoca en lo del aspecto físico. De mi padre solo he heredao el amarronado tipo pakistaní de la epidermis, pero el a mi edad era mas delgado, algo mas bajo, con una elegante nariz aguileña en vez de mi napia de patata..y sobre todo, se peina.

Un abrazo

Neogeminis dijo...

jejejejee...muy buena la anécdota! y es cierto, cuesta creer que aquellas películas que hoy resultan sosas y hasta ridículas fueran "lo prohibido" de aquellos años!
Para destacar el comentario de Rafa:
"Me ha gustado lo de "espérate un poco y meas en Francia", denota un amor a la patria muy digno." jajajajajaa...estupendo!!!!


Saludos!

àngels dijo...

Pues tenía este blog abandonado por otras batallas y me había perdido tu estreno. Me ha encantado. Gracias por este recuerdo que supongo "recordado", porque entre la tierna edad y la fiebre... Un abrazo!

victoria dijo...

Viví la marcha verde,entonces HOYA FRIA ESTÁ CERCA DE CASA Y ALLÍ ESTABAN LOS SOLDADOS QUE IVAN DE TODA LA Peninzula a Canarias destinados,mi tio era y es militar y allí habia un hijo de unos amigos de Madrid,por la noche de madrugada llamaron a todas las formaciones ya que tenian que salir al Sahara..Gracias Don Rafa por compartir sus historis,traen muchos recuerdos..Con cariño Victoria