jueves, 24 de diciembre de 2009

Fechas para sonreír!

Creo que lo importante es cómo aprovechamos cualquier fecha para, aunque sea de vez en cuando, sonreír, sonreír y sonreír. Eso nos da toda la fuerza para seguir cada uno con su vida, con sus objetivos. Cada uno en su propio camino.

Hoy va de risas.

Esto es lo que pasa cuando uno se excede: que caen los mitos, o no?




Felices fiestas y besos para todos!

¡FELIZ NAVIDAD!

Y próspero año nuevo. Esa ha sido para mí la fórmula tradicional y seguirá siéndolo. Pertenezco a una sociedad, y vivo en ella, que celebralas navidades, como otrora, y por estas mismas fechas, y en otra sociedad, con otras deidades y otros mitos y leyendas, se celebraban las saturnalias. Que tras todas ellas está el celebrar ese cambio que significa el solsticio de invierno no me cabe duda, y no me parece mal que aquellos que necesitan reforzar su agnosticismo o ateismo insistan en felicitar ese momento astronómico en el que el sol hace incidir sus rayos con el menor ángulo, en el hemisferio norte, y con el mayor en el hemisferio sur, donde celebran el solsticio de verano, mientras en el ecuador no hay solsticios que valgan. A mí no me hace falta, tengo muy claro ese asunto, por eso adorno mi casa con luces y hay un pequeño misterio en mi comedor, con su niño, su Virgen, su San José pp , la mula y el buey. Y no me he convertido a nada os lo aseguro. Yo celebro otras cosas y ese pesebre me sirve de símbolo. Podría poner a Marx, Engels y Lenin, pero me parecería absurdo. De manera que :
¡Por la Paz, la Democracia y el Socialismo!
¡Por la República Federal y Solidaria!
¡Feliz Navidad!

Felices Fiestas!

Bueno, para empezar, un poema de Joan Brossa en catalán, a modo de felicitación, que creo no necesita ser traducido:

Nadal

Joan Brossa

54.241 54.246
54.242 54.247
54.243 54.248
54.244 54.249
54.245 54.250

Participacions
d'una pesseta.



Y después del toque surrealista (pero tan vivido... en todas las televisiones, radios y demás repiten cada año, sin saberlo, el poema de Joan Brossa) paso a un recuerdo liberador: mis primeras navidades sin familia, en la carretera, de auto-stop hacia París, con mi compañera de trabajo y amiga, en un invierno de nieves y nuestros 20 años recién estrenados, esperando a ver qué quedaba de una primavera exultante. (Sí, era el año mágico: 1968). Hasta la frontera ningún problema. A partir de ahí, la frase más repetida era, cuando los automovilistas nos preguntaban dónde íbamos (mal pertrechadas, con unos zapatos en los que el hielo formaba una doble suela que se había tragado la de cuero en los pre-Pirineos, y nos provocaba una hipotermia galopante): Paris? Mais, c'est loin, ça!!!!

Finalmente, un "poid-lourd" nos llevó todo el trecho que faltaba y nos dejó, en la nochebuena más helada que recuerdo, a las puertas de París. Nuestro destino era una residencia de estudiantes de Antony, donde nos acogieron los fuertes brazos de una maternal cocinera normanda. La idea de mi amiga y mía era tomar una ducha caliente, comer una sopa y ya vestidas para la ocasión, ir a cenar al Barrio Latino buscando la playa (aunque estuviera congelada) debajo de los adoquines... La cocinera normanda accedió a prepararnos la mejor sopa de cebolla de todas las galias... pero ¡antes! lo mejor era tomar un vasito de "calva", el diminutivo que ella utilizó para designar el calvados casero que preparaban en su hogar, cerca de Honfleur... un "calva" de toda confianza, que devolvía incluso la vida, el calor y el color a un santo de yeso...

Ni mi amiga ni yo habíamos oído hablar nunca del calvados, pero bebimos la pócima con la misma ansiedad que las tropas de Abraracúrcix se lanzan sobre el caldero de Panoramix.... Mi amiga sobrevivió. Para mi, sin embargo, allí acabó la nochebuena. Caí redonda y sólo muy avanzada la mañana del 25 (sin frío, sin cansancio, todavía entre vapores etílicos) desperté en una cama que parecía una nube, con la cocinera normanda riéndose de mi y hablando para sí de lo flojas que éramos las mujeres del Mediterráneo...

Buenas fiestas y mucha salud pública, con o sin calvados, como ustedes prefieran!