Les reines du Bal
Hay una expresión en francés, faire le mur, que nunca he sabido traducirla tal cual al español.
Básicamente consiste en escaparse sigilosamente de casa cuando los padres duermen, ir de fiesta y volver sin que se enteren... pero claro, dicho así es demasiado largo de explicar.
Mi correspondante, Julie, era experta en el sibilino arte de faire le mur.
Cenábamos, salíamos a dar una vuelta, regresábamos a casa a la hora estipulada (y convenientemente elevada año tras año), nos empijamábamos, nos lavábamos incluso los dientes y nos empiltrábamos ... y cuando la última luz de la casa se había apagado hacía rato y considerábamos que había pasado suficiente tiempo como para que se hubiera dormido la última alma mayor de 18 en cincuenta metros a la redonda, nos volvíamos a vestir, colocábamos las almohadas en posición fetal y, sigilosamente, nos escabullíamos portando las bicis en alto (que sobre las agujas secas de pino hacían mucho ruido)...
La mayor parte de las veces íbamos en una única bicicleta, una guiaba y la otra de paquete... al bal de turno (verbena de toda la vida), a la disco de moda del año o a donde se terciara...
Festejábamos de lo lindo durante horas ... y volvíamos a casa (siempre juntas, faltaría más) cuando la fiesta se acababa o cuando nos había cansado.
Ayer, después de muchos años sin saber nada de ella, la volví a ver. Su marido sacó el tema ... como no podía ser de otra forma... y pasamos un rato excelente recordando viejas hazañas "bélicas"... Algunas nos las reservamos para nosotras, por supuesto...

12 comentarios:
Muy buena Entrada Maripuchi, y tiene un no sé que me ha recordado...;-) Pero a lo que vamos.. Creo que lo podríamos traducir por saltar la pared, cualquier pared como lo solían hacer los soldados, los internos en un colegio y en este caso las "niñas buenas" de "a las 10 en casa!"...¡Te repito excelente Entrada, et plein de petits bisous Maripuchi!
Deliciosa entrada Maripuchi.
Y ¡qué bien saben esos reencuentros..!
¿Donde tengo la cabeza? Es muro, no pared, es más apropiado ...
Jaja, Maripuchi, debes de haber sido una chica tremenda. ;-P
Besos
Vence quien se vence. No hay más batallas que las del corazón...
Esta entrada me ha recordado a "Los juncos salvajes" de André Techiné.
Saludos.
Pues sí, en mi pueblo no era faire le mur, porque es un pueblo de Andalucía, de la sierra y ya se sabe que el francés no se usaba nada más que en el instituto, pero sí, nosotras también hemos hecho salidas sin permiso y nos han pillado incluso...
Lo bueno es el reencuentro con tu compañera de aventuritas ¡Estupendo!
Saludos
Lo primero, pido perdón por meterme donde nadie me llama, es decir, en vuestro blog.
Pero no he podido resistirme: mujer, 54 años, docente, blogera por razones laborales...
He llegado hasta vosotros por una serie de enlaces entre blogs; bueno, lo de siempre.
Qué queréis que os diga. Me ha parecido un espacio delicioso, familiar, con tantas vivencias comunes...
Enhorabuena por haberlo creado. Si no os importa, seguré visitándolo para solazarme.
Un abrazo virtual para todos.
Ángela
Maripuchi, ¿no me digas que no te pillaron nunca? ¿o es que se hacían los suecos? Menudas dos piezas.
Un beso, salud y República
Amiga Matahari, soy uno de los que escriben. Primero, gracias por tu visita y tus cumplidos. No sólo puedes venir cuando quieras sino que nos gustaría que lo hicieras.
Recibe una cordial bienvenida en nombre de todos y un beso.
Salud y República
¿He dicho yo que no nos pillaran nunca? jeje ... alguna vez sí que nos pillaron... pero teníamos 16 años ¡¡que nos quitaran lo bailao!!
(Por cierto, bienvenida Matahari)
Gracias, rgalmazán. Por cierto, a este blog llegué a trvés del tuyo, y al tuyo llegué a través de otro del que soy fiel seguidora:algo de luz y un poco de ceniza. Es de una buena amiga mía.
Nos leemos
¿Saltar la tapia? Yo empecé joven, muy joven, segurísima de que nadie se enteraba, saltaba por la ventana en Blanes y aterrizaba sobre una enorme pila de plátanos verdes para irme a la carpa de la playa donde había un ¿bailongo? Al octubre siguiente, no recuerdo bien como surgió, la sonrisa irónica de mi padre (un francés que, obviamente, sabía hacerse el sueco, ) me heló la sangre en las venas cuando dijo: Non, mais... vraiement tu crois que je ne ne savais pas que tu fesais le mur? Ha sido todo un placer encontraros y "capturaros" en mis lista de blogamigos desde donde podré pillaros in fraganti cuando actualiceis. Saludos y enhorabuena por este blog estupendo
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